José Luis Tudela (profesor de latín y griego y de magia potagia)
Suele decirme mi dilecto Marcial que, cuando parece que va a pasar algo, nunca pasa nada, y entonces pasa lo que pasa. Desde mi punto de vista, en esas ocasiones, es el intervalo lo que importa, el proceso de manipulación. Me explico, para que nadie se enrede. Con esto ocurre lo mismo que con los engaños de prestidigitación: el mago consigue que el público esté pendiente de una de sus manos, la que parece que hace cosas, mientras con la otra consigue hacer efectivo lo que pretende, en apenas unas décimas de segundo, o menos, o nada, quién lo ha visto, nadie, en un soplo de tiempo que tiende a menos infinito, que no es tiempo, sino parpadeo de dioses yaolvidados. Y cuando afirma, al final del espectáculo, que está revelando el truco al mostrarsu baraja, los espectadores comprobamos con estupefacción que los naipes siguen intactos y en su posición original. No ha pasado nada de lo que ha pasado. El Universo sigue en movimiento sin moverse.
El propio Marcial logra trucos de esta categoríasolo manejando palabras, y es todavía más meritorio al ser de aire las palabras, inasibles, invisibles, a veces insípidas. Marcial engaña sin engañar a nadie, pues solamente se engaña quien quiere engañarse. Se trata de un juego mucho más sencillo de lo que el común de las gentes cree, pero qué difícil es hacer las cosas sencillas.
Magos como Marcial, que no es un diletante, hay muy pocos. Ellenguajese ha hecho de aire, y nada pesa, por supuesto, pero, en determinadas circunstancias, duele como ninguna otra cosa. Se clava en el alma de los átomos como si viajase en un hilo de sangre, fino como un amanecer, pura emoción sin cáscara. Hay un hueco de malicia debajo de algunas palabras, como caries que va minándolas a la vez y las estropea con el primer mordisco, el primer imprevisto. Hechiceros las manejan, no magos.
El hechizo viene oculto, mas visible en su tarquín,bajo las uñas de la tecnología, nueva caja de Pandora que multiplica las posibilidades de manipulación de emociones acelerando algoritmos con mensajes que penetran la sociedad como agua trasmanada, e imágenes virtuales destinadas a erosionar cualquier confianza en loauténtico. Vienen a cambiar no sólo el pensamiento de la gente, sino también su forma de actuar; esparcen semillas de duda constante, cizañeras, narrativas contradictorias que tapan la realidad con una fosca irrespirable.
Marcial me pone un ejemplo que me inquieta: quiere que imagine uno de esos letreros alarmantes con muchos colores agresivos que envían a las pantallitas de la gente, que rece en letras grandilocuentes JOSÉ LUIS DA APROBADO GENERAL A ALUMNAS DE LAS CALLES SANTA DISCORDIA Y EL ENGANCHÓN, LAS MÁS CONFLICTIVAS DE COPRÓPOLIS; y debajo, en letra más pequeña, pero bien legible: De los alumnos de las mejores zonas, Gran Vía del Codillo y Paseo de los Táctiles,solo han aprobado un 20%; acompañan, a un lado, una foto de José Luis con gesto de vampiro a punto de abalanzarse, por supuesto, manipulada con poca inteligencia digital, al lado de una imagen antropomorfa que figura con cierta claridad una pobre muchacha en cuclillas con las manos en la cara, gesto de desesperación: así se apela a las emociones de las gentes.
Le digo que me parece una barbaridad, uno de esos bulos que hacen mucho daño: hay que desmentirlo inmediatamente, de forma categórica, con datos ciertos.
Cómo no, contesta Marcial, desmentiremos esta bazofia con los datos verídicos ya publicados por La Mandrágora, de donde los “bulópatas” han extraído dos ideas para perpetrar su cancamusa. Y dice La Mandrágora, en el número 3.437, correspondiente a 5 de noviembre de 2026, que, en la asignatura de Magia Potagia II, este profesor se congratula de que haya aprobado todo su alumnado, es decir, diez personas, de las que el 80%, ocho, proceden de las calles periféricas Santa Discordia y El Enganchón, y solamente el 20%, dos, de calles más conspicuas:Gran Vía del Codillo y Paseo de los Táctiles. Aunque haya aprobado todo el alumnado de la asignatura, los maliciosos fabricantes de mentiras han agarrado la noticia, con datos verdaderos, y la han retorcido hasta obtener el veneno que precisan para sus intenciones. Esa destilación se la están tragando, sin sospechar del tósigo, muchas personas ingenuas a través de las pantallas azules o, simplemente, en unos medios de comunicación muy sospechosos, por contumaces, como una falsa tertulia televisada después de cenar o articulistas fanatizados que amplifican mentiras sin contrastar. ¿Cómo se te queda el cuerpo, José Luis?
Le digo que más que congelado.
Pues espera: lo peor es que, aunque lo desmientas volviendo a publicar la noticia auténtica en La Mandrágora, el daño ya está hecho. Casi todo el mundo ha tragado sin reservas que solo has aprobado al 20% de alumnado de las mejores zonas de Coprópolis (si es que hay alguna buena) y, para cuando insistes en la pura y dignaverdad, la gente ya está en otras cosas que le han llegado a los puñeteros teléfonos, como la imposibilidad de un eclipse total sobre la Tierra, que ya se sabe que es plana, o la indignación popular por una invasión de alemanes en las fronteras de Palma de Mallorca, cómo es posible tamaña injuria, bombardeemos los países vecinos. Ya han inscrito tu nombre en la lista de los culpables de todo delito y desastre pasado y futuro. Dimite, marrano, escriben en la pared de tu casa con nigérrima tintura. Terrible.
Horroroso.
Hay más: cuesta trabajo revertir estos efectos, porque el artefacto que los genera es mucho más pertinaz que las raíces de una grama. Al final nos rendimos, claudicamos ante las mentiras, por lo que llaman “fatiga de la verdad”, ese sobreesfuerzo mental que obliga a verificar constantementecualquier información. El ciudadano despreocupado prefiere creer en lo que encaja con los ideales de su tribu, porque así ahorra muchísima energía. Vamos, que no tiene tantos mareos como tú ni como yo. El caos generado es un medio ideal para erosionar confianzas, evidencias y procesos democráticos: ya dicen que todo está mal, que todoprofesor de Magia Potagia, todo servidor de la cosa pública, es un delincuente; corrupción, divino tesoro. A río revuelto, ganancia de pescadores o, mejor, a rebaño moribundo banquete de carroñeros. Porque lo más rentable es mentir, lograr la desconfianza y jugar con las emociones de la gente, manipular sus mentes, fragmentando realidades, amplificando informaciones que socaven los cimientos de la sociedad. De esta manera, sólo con palabras distorsionadas, erosionan las maltrechas democracias que nos quedan, porque el nuevo capitalismo ya no pretende solo exprimir la naturaleza, sino también utilizar al individuo como materia prima, dominar la naturaleza humana. Que te quede claro.
Este ejemplo y estas reflexiones, le digo a Marcial, me asombran por espeluznantes y desoladoras, y más por plausibles. Entiendo muchas cosas. Entiendo que la importancia de conocer los mecanismos de la propia lengua, aunque no sea a fondo, es ahora mayúscula, en proporción inversa al interés de la mayoría de ciudadanos. Entiendo incluso que alguien lea estas líneas y no entienda nada por no saber leerlas.
Pues de eso se trata, nene.
Ah, Marcial, qué razón tienes. Cuando el mago ha terminadosus trucos, solo vemos aire. Asombroso.

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